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domingo, 20 de octubre de 2013

República Dominicana: conociendo y afrontando la Hepatitis


Cada año, la Organización Mundial de la Salud (OMS) organiza una campaña mundial con el fin de ponerle freno a una de las entidades cuya cronicidad, reflejada en aproximadamente 240 millones de personas (1), supone un importante factor de riesgo para padecer uno de los cánceres que pueden tener  etiología infecciosa: la hepatitis.

En esta ocasión, la Organización Dominicana de Estudiantes de Medicina (ODEM), en su segundo año consecutivo, contó con toda una semana de concientización – del 28 de julio hasta el 9 de agosto – uniéndose así a la OMS y a la Federación Internacional de Asociaciones de Estudiantes de Medicina (IFMSA) en la ardua tarea de concientizar a 1,500 personas acerca de la hepatitis, incluyendo sus factores de riesgo y los métodos de prevención.

Bajo el tema, “Esto es la hepatitis: conócela, afróntala…”, la actividad se desarrolló en dos universidades dominicanas, la Universidad Iberoamericana (UNIBE) en Santo Domingo, y la Universidad Central del Este (UCE) en San Pedro de Macorís, donde estudiantes y médicos pasantes se unieron activamente para educar a los miembros universitarios y comunitarios.  En las dos universidades se diseminaron afiches sobre la hepatitis en puntos céntricos.  En el Hospital General Plaza de la Salud, se colocaron materiales educativos en el mural central y también tuvieron interacciones educativas directas con la comunidad hospitalaria a través de las consultas de medicina clínica y emergencia.  También se promocionó y educó la campaña a través de las distintas redes sociales (Facebook, Twitter, Blog: http://ifmsard.blogspot.com).


Referencia:  Organización Mundial de la Salud. Día Mundial de la Hepatitis 2013: Afrontar una epidemia silenciosa. Disponible en: http://www.who.int/campaigns/hepatitis-day/2013/es/index.html




Cynthia Then (LPO-UNPHU, 2012-2013)

sábado, 4 de agosto de 2012

Semana contra la Hepatitis: Reflexión 4

SCOPH: Comité Permanente de Salud Pública
28 de julio: Día mundial contra la Hepatitis

Aprendiendo a vivir con una enfermedad crónica: autoestima, salud y enfermedad


Inmediatamente se nos diagnostica una enfermedad crónica, somos  muchos los que comenzamos a imaginar y a pensar en nubes imaginarías donde sólo hay una cruz diciendo R.I.P. y una florecita solitaria sembrada al lado.
Hay dos tipos de enfermedades: agudas y crónicas.  Las enfermedades agudas (como un catarro o una gripe) suelen durar relativamente poco.  Sin embargo, las enfermedades crónicas son problemas de salud de larga duración (la palabra "crónico" proviene del término griego “chronos” que significa “tiempo”).
El hecho de padecer un trastorno crónico no implica necesariamente tener una enfermedad grave o que puede poner en peligro la vida de una persona — aunque algunas enfermedades crónicas, como el cáncer, SIDA y la Hepatitis, lo pueden hacer. 
Una enfermedad crónica o terminal disminuye nuestra autoestima porque afecta nuestra identidad y en ocasiones nuestra autoimagen.  Puede reducir nuestra sensación de control y seguridad, aumentando nuestra dependencia y sentimientos de incapacidad.
“La enfermedad nos hace sufrir”
Pero siempre hay algo que podemos hacer:

  Comprender cómo repercute una enfermedad crónica, en todas las áreas de nuestra vida.

  Saber qué hacer, algo que nos puede resultar paradójico.


La enfermedad y su repercusión.


Cuando estamos enfermos, podemos sentirnos vulnerables o incapaces de controlar el dolor, la enfermedad en sí o los aspectos de nuestra vida que se alterados por ella.

Cuando dicha enfermedad es pasajera, aun si nos incapacita momentáneamente, el saber que tiene un fin nos tranquiliza y nuestra autoestima no se ve afectada.  Pero cuando no sabemos lo que tenemos o cuando se trata de una enfermedad larga o crónica, nuestra autoestima disminuye significativamente.  En ambos casos, nuestra actitud y autoestima pueden hacer una gran diferencia.  No siempre podemos sanar, pero siempre podemos mejorar la calidad de nuestra vida y nuestra respuesta emocional.

Una enfermedad crónica, repercute en las distintas áreas de nuestra vida:

Personal.


A nivel personal, algunos de los principales aspectos que se ven alterados son:
Estilo de vida, emociones, identidad y autoimagen, tipo de pensamiento e Incapacidad, dependencia y falta de control personal.


Estilo de vida:


Los cambios, en este aspecto, dependen principalmente del tipo de enfermedad y de su tratamiento.
Necesitamos modificar nuestra alimentación, hábitos, adaptar nuestros horarios, disminuir o abandonar algunas de las actividades que realizábamos antes de enfermar.

Cualquier cambio puede ser difícil de manejar y provocar estrés o angustia.
Los "obligados" por la enfermedad, en un momento tan difícil, tienen una carga emocional mucho mayor.


Emociones:

Cuando tenemos una enfermedad crónica o de larga duración, la angustia, temor, coraje y/o depresión, forman parte de nuestra vida diaria.  También podemos sentirnos solos, abandonados y caer en la autocompasión.

A pesar de que alguna de estas emociones puede predominar, generalmente oscilamos entre una y otra.
El no poder manejar dichas emociones, aumenta nuestra sensación de incapacidad.

Identidad y autoimagen.


Todos tenemos una autoimagen, en función de la cual decimos:  "Yo soy…". 

Cuando tenemos una enfermedad crónica, sobre todo de cierta gravedad o con mayores limitaciones, todas nuestras características parecen perder importancia y sólo destaca la enfermedad.  La enfermedad se vuelve nuestra tarjeta de presentación.  Cuando nos percibimos a nosotros mismos, de una manera diferente, percibimos a los demás y nos relacionamos con ellos, también de una manera distinta.

Tipos de pensamiento.


Cuando estamos enfermos, nuestro pensamiento se vuelve negativo y pesimista.
Tendemos a exagerar, interpretar equivocadamente y a negar aquello que puede aumentar nuestro sufrimiento.
Esto nos lleva a una actitud rígida, que nos perjudica física y emocionalmente.  Si nos dejamos llevar por esta situación, nuestra autoestima se deteriora cada día más y más.

Familiar.

Una enfermedad crónica en uno de los miembros de la familia, provoca reacciones diferentes en los distintos miembros de la misma.  Pueden surgir sentimientos de protección, compasión y necesidad de ayudar al enfermo.
O enojo y resentimiento contra la vida, Dios, la suerte o el enfermo mismo. En este último caso, generalmente dicho coraje va acompañado de culpa y auto recriminaciones. Además, según el tipo de enfermedad y relación, la tensión y el cansancio pueden ser constantes en los familiares cercanos y cuidadores.
Esto genera problemas con el enfermo, aumentando el malestar emocional y físico de este último.

Social.


Una enfermedad crónica está casi siempre presente en quien la vive.
Afecta sus sentimientos, pensamientos y conductas. Por lo tanto, repercute en sus relaciones.
Ya sea en la frecuencia de las mismas o en su calidad.

Por otro lado, tratar con una persona que tiene una enfermedad crónica grave, afecta a quienes conviven con ella.
Dependiendo del tipo de enfermedad y de la relación, las personas pueden evitar al enfermo, tenerle poca paciencia o compadecerlo, fomentando, inconscientemente su incapacidad y autocompasión.  Un mal manejo de la sociedad y de los amigos, puede ayudar a la disminución de la autoestima del enfermo.

Aspecto económico.

Una enfermedad crónica implica gastos altos y constantes.
Dependiendo del tipo y gravedad de la misma, así como de los tratamientos, el aspecto económico puede volverse uno de los principales problemas.

Cuando esto sucede, no sólo se debilita la autoestima del enfermo, sino que pueden surgir problemas importantes con las demás personas que se ven afectadas económicamente.
Lo cual perjudica la salud física y emocional del paciente, dándose un círculo vicioso que genera. 

El trabajo.

El trabajo es importante en nuestras vidas.
Todos trabajamos, aunque, equivocadamente, mucha gente sólo considera trabajo al que es remunerado.   Con frecuencia es parte importante de la identidad del que lo realiza.  Cuando una enfermedad crónica repercute en la calidad de nuestro desempeño o nos impide trabajar, nuestra autoestima puede verse afectada.

¿Qué hacer?


*Analiza tus pensamientos y sentimientos en relación a tu enfermedad.
*No siempre es fácil hacerlo y menos estando enfermo.
*Si es necesario, busca el apoyo de tu médico o de alguna persona en quién confíes y con quién puedas hablar abiertamente.
*Revisa cada uno de los aspectos relacionados con la enfermedad y busca los elementos que te están afectando.
*Aprende a darte el tiempo y el espacio que necesitas para tus actividades y para manejar tus emociones.
*No seas demasiado duro contigo mismo.
*No te pierdas en recriminaciones o culpas que no te llevan a ningún lado y sólo te desgastan física y emocionalmente.
*Lo que sucedió, independientemente de que tan importante haya sido, ya no puede cambiarse.
*Lo que va a suceder en el futuro, generalmente son simples especulaciones.
*Aun si estás seguro de lo que va a pasar, no pierdas tu tiempo y energía, preocupándote por algo que no está en tus manos.
*Cuídate lo mejor posible.
*Trabaja sobre tu autoestima.
*Busca el apoyo y la compañía de la gente importante para ti.
*Ten cuidado – No caigas en la autocompasión y el chantaje emocional o en querer dar una imagen de fortaleza e independencia tal, que aleje a todo el mundo.
*Cualquier enfermedad nos provoca emociones negativas y muy desgastantes.
*Nuestros pensamientos juegan un papel determinante en dichas emociones.


Reflexiona:  ¡Vive el momento presente!

"La semilla de la enfermedad puede florecer y crecer silenciosamente.  Pero son nuestros pensamientos, sentimientos y actitudes, el abono que le permite afianzar sus raíces y extender sus ramas con mayor fortaleza."  -Silvia Russek.

Fuentes virtuales:








Yasmina Grullón Peña
Miembro activo ODEM
Universidad Católica Tecnológica del Cibao (UCATECI)


miércoles, 1 de agosto de 2012

Semana contra la Hepatitis: Reflexión 3


SCOPH: Comité Permanente de Salud Pública
28 de julio: Día mundial contra la Hepatitis

Reflexión #3

Aspecto psicológico de tener una enfermedad crónica como la Hepatitis B o C

Entendemos que las enfermedades crónicas son aquellas enfermedades de larga duración y, por lo general, de progresión lenta, que no tienen cura y producen un deterioro tanto a nivel físico como psicológico.

Quienes padecen enfermedades crónicas caen en un estado de angustia, tristeza, desesperanza y depresión que muchas veces les lleva al abandono del tratamiento, lo que empeora su calidad de vida y les deja vulnerables ante otras enfermedades.

En el caso de la hepatitis B o C, enfermedades contagiosas que se transmiten por el contacto con la sangre de una persona infectada y que puede ir desde un padecimiento leve, que dura algunas semanas, hasta desembocar en una cirrosis o cáncer del hígado, causándole al paciente grandes molestias físicas, tales como fiebres altas, fatiga, falta de apetito, nauseas, vómitos, dolores abdominales, dolores en las articulación, coloración amarilla de la piel entre otros síntomas que ponen en evidencia el sufrimiento de estos pacientes, que por lo general experimentan una serie de reacciones emocionales negativas ante la enfermedad y a lo largo del tratamiento dado muchas veces por la negación de la enfermedad, el aislamiento social, y el cambio en el estilo de vida.

Muchas veces estos pacientes que son estigmatizados por la sociedad y abandonados por sus familiares y amigos son los que presentan mayores niveles de estrés y ansiedad para poder enfrentar su enfermedad.

Las personas que aceptan la enfermedad y los cambios que esta trae consigo en torno a la alimentación y al estilo de vida de una manera optimista, que cuentan con una red de apoyo emocional dígase familiares y amigos y que están menos expuestas a altos nivel de estrés, podrán tener una mejor capacidad de afrontamiento y conseguir una mejor calidad de vida en el trascurso de su enfermedad.



Lic. M. Celidee Roa
Miembro activo ODEM
Psicóloga Clínica
Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD)

martes, 31 de julio de 2012

Semana contra la Hepatitis: Reflexión 2


SCOPH: Comité Permanente de Salud Pública
28 de julio: Día mundial contra la Hepatitis

Reflexión #2

¿Qué es la Hepatitis?

La palabra "hepatitis" significa, simplemente, inflamación del hígado.
La hepatitis es una afección o enfermedad inflamatoria que afecta al hígado. Su causa puede ser infecciosa (viral, bacteriana), inmunitaria (por auto anticuerpos, hepatitis autoinmune) o tóxica (por ejemplo por alcohol, venenos o fármacos). 

También es considerada, dependiendo de su etiología, una enfermedad de transmisión sexual.
Los virus hepatotropos son virus específicos del hígado, es decir, que sólo provocan hepatitis.  Existen varios tipos de estos virus: A, B, C, D, E, F, G, dentro de los cuales los más importantes son el A, B y C. existen otros virus no específicos como son el Virus de Epstein-Barr y el Citomegalovirus, que también pueden afectar al hígado.

Una persona con hepatitis puede: 
Padecer uno o varios trastornos, incluyendo una infección vírica o bacteriana del hígado.
Presentar lesiones hepáticas provocadas por una toxina.
Presentar lesiones hepáticas provocadas por la interrupción de la irrigación sanguínea normal del                                    hígado.
Padecer un trastorno auto inmunitario que afecta al hígado.
Haber sufrido un traumatismo abdominal en la zona del hígado.

Hepatitis A

Transmisión fecal-oral (es decir, se ingieren alimentos contaminados con aguas fecales que portan el virus). En los niños, la forma de hepatitis más frecuente es la hepatitis A (también denominada hepatitis infecciosa).  El virus de la hepatitis A se encuentra en las heces de las personas infectadas. Las heces infectadas pueden estar presentes en pequeñas cantidades en alimentos y objetos.  La forma de transmisión más frecuente es por el agua contaminada: verduras lavadas con este agua, mariscos de aguas pantanosas, etc., por lo que la higiene es fundamental para una buena prevención (lavarse siempre las manos después de ir al baño, lavar adecuadamente las frutas y verduras antes de su consumo...etc).

Hepatitis B

Transmisión vía parenteral. La hepatitis B (también denominada hepatitis sérica) está causada por el virus de la hepatitis B (VHB). 
El VHB puede provocar un amplio abanico de síntomas, desde malestar general hasta enfermedad hepática crónica que, a la larga, puede degenerar en un cáncer de hígado.

El virus de la hepatitis B se contagia:
A través de fluidos corporales infectados, como la sangre, la saliva, el semen, las secreciones vaginales, las lágrimas, y la orina.
Mediante transfusiones de sangre contaminada.
Al compartir agujas o jeringuillas infectadas para inyectarse droga.
Al mantener relaciones sexuales desprotegidas con una persona infectada por el VHB.
Mediante el contagio de un recién nacido por su madre infectada.

Hepatitis C

Transmisión vía parenteral. La hepatitis C se transmite a través del contacto directo con la sangre de una persona infectada. Los síntomas provocados por el virus de la hepatitis C pueden ser muy parecidos a los provocados por los virus de las hepatitis A y B. 
No obstante, la infección por el virus de la hepatitis C puede conducir, a la larga, a una enfermedad hepática crónica y es el principal motivo de trasplante de hígado en EE.UU.

El virus de la hepatitis C se contagia:
Al compartir agujas y jeringuillas para inyectarse droga.
Al hacerse tatuajes o piercings con instrumental no esterilizado.
Mediante transfusiones de sangre.
Mediante el contagio de un recién nacido por su madre infectada.
A través de las relaciones sexuales (aunque se trata de una vía de contagio menos habitual), se cree que se transmite por vía parenteral únicamente en aquellos casos en los que haya relaciones sexuales con sangrado y altos niveles de daño en la mucosa ano genital.
La hepatitis C es también un riesgo habitual en los centros de diálisis.




Angie  Alvarez
Co-Coordinadora Nacional de SCOPH
Universidad Central del Este
San Pedro de Macorís

lunes, 30 de julio de 2012

Semana contra la Hepatitis: Reflexión 1


SCOPH: Comité Permanente de Salud Pública
28 de julio: Día mundial contra la Hepatitis


Reflexión #1

Algunos datos sobre Hepatitis B y C


Las Hepatitis B y C son infecciones hepáticas que pueden llevar a la muerte, son causadas por los virus de la hepatitis B (VHB) y de la hepatitis C (VHC).  El VHB es el más peligroso, ya que puede pasar de agudo a crónico y mata de una forma más rápida, el VHC se vuelve crónico más rápido.  Las formas de transmisión que tienen en común estos virus de la hepatitis son el compartir objetos personales, mala esterilización de agujas y otros objetos en la práctica médica, y tatuajes y perforaciones.  Otra razón por la cual la hepatitis B es más letal es que se transmite por vía sexual, la hepatitis C rara vez se transmite por medio de las relaciones sexuales.  Por último, muchas personas no saben lo que son las hepatitis B y C, pero no saben que si son contraídas, es posible no presentar ningún síntoma.

¿Y si no tengo síntomas?

¡Si una persona no presenta síntomas, es más fácil que se siga transmitiendo el virus!  La gente tendría relaciones una con la otra sin tener la menor idea de que su pareja está infectada, y la persona infectada tampoco cuidaría a los demás y así mismo. 

¿Qué dicen las estadísticas?

Hepatitis B

Se dice que la hepatitis B es entre 50 y 100 veces más infecciosa que el VIH.  Uno de cada 5 niños al nacer son vacunados contra la hepatitis B, 90 por ciento de los lactantes infectados en el primer año de vida y de 30 a 50 por ciento de niños entre los 1 y 4 años sufren infección crónica.  El 25 por ciento de adultos con VHB adquirido en su infancia mueren de cirrosis o cáncer hepático.  

Hepatitis C

Se calcula que al año se infectan de 3 a 4 millones de personas con hepatitis C, después de la infección inicial aproximadamente 80 por ciento de las personas no presentan síntomas.  Aproximadamente de 75 a 85 por ciento de las personas que contraen el VHC llegan a padecer la enfermedad crónica, de los cuales del 60 al 70 por ciento de las que sufren la enfermedad crónica padecen una hepatopatía crónica, entre un 5 y 20 por ciento contraen cirrosis y de las cuales entre un 1 a 5 por ciento mueren de cirrosis o cáncer de hígado. 

La cronicidad de la Hepatitis B y C

La hepatitis B y C crónicas causan aproximadamente el 80 por ciento de los canceres de hígado del mundo.  Alrededor de 2000 millones de personas están infectadas con el VHB de las cuales 350 millones de personas viven con hepatitis B crónica y alrededor de 170 millones de personas viven con hepatitis C crónica, al año mueren un millón de personas a causa de estas hepatitis.  

¡Sin duda los virus de las hepatitis B y C son unos de los más infecciosos del mundo!  Como los virus de la hepatitis están entre las 10 enfermedades infecciosas más letales del mundo, debemos tener cuidado a la hora de tener relaciones sexuales o usar objetos contaminados como inyecciones, agujas y perforadoras.

Referencias científicas para su revisión:


Organización Mundial de la Salud (OMS):
Hepatitis B:  http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs204/es/index.html
Hepatitis C:  http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs164/es/index.html

Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC):
Hepatitis B y C:  http://www.cdc.gov/hepatitis/WorldHepDay.htm
Hepatitis B:  http://www.cdc.gov/hepatitis/HBV/index.htm
Hepatitis C:  http://www.cdc.gov/hepatitis/HCV/index.htm







Joaquín Lorie
Miembro activo ODEM
Universidad Iberoamericana (UNIBE)